Llega Septiembre y atrás queda la playa, el calor, las olas, las risas, los besos.... pero para algunos, la llegada del noveno mes, ha sido sinónimo de liberación.
Miguel. 25 años. Licenciado. Busca su primer empleo. La infructuosa búsqueda hace mella en él. Promovido por sus familiares y antiguos profesores, decide inscribirse en un Master en el cual le prometen que durante 3 meses será becario en una prestigiosa empresa. Tras volver a las aulas y transcurridos 8 meses de clases, Miguel está desesperado. No encuentra trabajo y las prácticas en una prestigiosa empresa parecen haber desaparecido. Sus compañeros se encuentran en una situación similar. Al final, tras mucho insistir a la Dirección del centro, consigue sus "preciadas" prácticas. Error. Las prácticas no son en una prestigiosa empresa, pero da igual, lo importante es trabajar, crearse un curriculum (eso dicen todos pero tu Cv es valido), hacerse un nombre en la empresa y mostrar a tus superiores que estás capacitado para ejercer tu profesión. Segundo Error. Tus horarios. Trabajarás de Lunes a Viernes, de 7 de la mañana a 4 de la tarde o de 4 de la tarde a 12 de la noche. Tu salario, 300 euros. El total se queda en 294 euros. Tercer Error. Ilusión, a pesar de todos los inconvenientes que existen, tú decides tirar para delante. Estás convencido de poder desarrollar todo tu potencial. Tus primeros días son como te los habías imaginado, algo liado, no mucho. Conoces gente, entablas relaciones de trabajo. Cuarto Error. Han pasado 6 meses desde que comenzaste como becario. Se acerca la hora de la verdad. Deben decidir si te contratan o si por el contrario tu beca finaliza. Estás convencido de seguir con ellos. Sueñas con el momento de la firma de tu primer contrato. El sueño se termina. Deciden no continuar contigo. Te agradecen el esfuerzo realizado. Todos son buenas palabras y promesas de futuros puestos cuando la empresa pase mejores momentos. La crisis dicen. 5 días más tarde tienen un nuevo becario y la historia se repite.....
La historia de Miguel es la historia de otros tantos jóvenes que son utilizados como mano de obra barata por las empresas. Un negocio rentable ya que se ahorran los emolumentos del trabajador, la seguridad social y una serie de gastos que conlleva la contratación de un trabajador. El sistema debe cambiar. La administración debe tomar cartas en el asunto y establecer los controles necesarios para garantizar la protección a los becarios. Las universidades deben comenzar a tomar conciencia acerca de los empleos ofertados a sus estudiantes, deben velar por el futuro de sus carreras profesionales. No pueden despreocuparse de sus alumnos. Deben establecer controles de calidad en sus prácticas. Incluso los estudiantes deben concienciarse sobre este gran problema que les atañe. Deben protestar. Deben ejercer sus derechos. Deben plantar cara. De nada sirve, "ya lo cojo yo, para que lo coja otro". Luchad por vuestro futuro.
La juventud es nuestro mayor bien social, es nuestro futuro. Si no lo cuidamos, no esperemos que ellos nos cuiden.
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